No es un desliz,  

mi escarcha de pensamiento derretido enmedio de la dicción de un adios,

no es razonable como para comprenderlo una vez más;

ni siquiera mi fantasía pudo contenerlo en el gris de tu pecho,

ni arrancarle un pétalo al botón de tu blusa,

para escaldar en mi cuerpo tus movimientos.

ME IRÉ Y MIS SIENES A OTRO MUNDO MENOS FATUO,

mi huida es evidente a esta latitud de la geografia epistolar,

he desprendido la cuesta radial de tus besos en el matasellos,

y arrasado el afecto que sobra en la tinta, o el giga que centra tus dudas,

esta es mi elegia del tiempo simultaneo, afuera corre el minuto perdurable,

en mi corazón fluye el segundo inconvincente de mil vacilaciones:

tan criptico como un mauseleo inencontrable o una fosa comun.